¿Puedo tomar infliximab durante el embarazo?

Si optáramos por la respuesta sencilla, el infliximab puede usarse en el embarazo.

Complicando un poco más las cosas, el resumen a día de hoy sería:

a) Con ningún fármaco, incluido el infliximab, se puede estar seguro al 100% de que no haya efectos negativos sobre el embarazo o el feto, porque no pueden hacerse estudios controlados para dar una respuesta exacta científicamente.

b) Sin embargo, se puede estar bastante tranquila porque:

b1) El tipo de fármaco no sugiere que vaya a tener efectos negativos sobre el embrión o el feto.

b2) Los datos experimentales (en diversos tests in vitro y en animales de experimentación) NO demuestran efectos teratógenos o de otro tipo del infliximab.

b3) Los estudios realizados (que ya incluyen cientos de embarazos) NO demuestran una tasa mayor de malformaciones, o cualquier tipo de complicación materna o fetal que los que se observan en los grupos control (población general, población con enfermedad inflamatoria sin tratamiento, o población con enfermedad inflamatoria y otros tratamientos). Algunos de los mejores estudios, además, están realizados en nuestro país.

Desde un punto de vista teórico y práctico, el infliximab parece seguro en el embarazo.

Profundizando un poco más. El infliximab es un anticuerpo, como los anticuerpos humanos naturales. Pertenece al subtipo IgG1 (hay cinco grandes familias de anticuerpos, con varios subtipos en cada familia). Los anticuerpos IgG1 son capaces de atravesar la placenta a partir de la semana 20, cuando ésta expresa los receptores necesarios para ello. Por tanto, lo que sí ocurre es que el infliximab va a circular también por la sangre del feto. Efectivamente el recién nacido tiene niveles detectables de infliximab en su sangre cuando la madre lo ha recibido, incluso a veces hasta seis meses después, y excepcionalmente un año. El que tenga fármaco no significa que se produzcan efectos nocivos sobre el feto o el niño posteriormente. No obstante, y por precaución, se recomienda evitar las vacunas con bacterias o virus atenuados (como la vacuna de la tuberculosis, la BCG) hasta que el niño cumpla un año.

La mayoría de los médicos recomiendan mantener el tratamiento durante todo el embarazo y la lactancia. Sin embargo, algunos recomiendan interrumpirlo entre la semana 20 a 26 del embarazo y dos semanas después del alumbramiento, para evitar que pasen anticuerpos al feto. Yo prefiero mantenerlo, sobre todo si la enfermedad inflamatoria por la que se ha indicado el infliximab ha sido anteriormente grave. Una recaída de la enfermedad podría tener consecuencias evidentes para el embarazo y el feto. Muy especialmente, si ha habido enfermedad perianal grave, retirar el infliximab puede ser un problema importante.

Se han realizado estudios de seguimiento de los niños cuya madre había recibido tratamiento con infliximab durante el embarazo, y no se ha demostrado ninguna alteración del desarrollo físico ni psicomotor, ni tampoco una tasa mayor de enfermedades infecciosas ni de otra índole. Se está llevando a cabo un gran estudio europeo para comprobar con mayor certeza este extremo (o para detectar cualquier problema), bajo el impulso y la dirección de la doctora María Chaparro del Hospital La Princesa de Madrid (Estudio TEDDY), estudio que en unos años nos dará respuestas todavía más válidas científicamente.

En resumen, se puede utilizar y en este momento se estima que los riesgos son mínimos, y que el beneficio por el control de la enfermedad es mucho mayor. Es algo que, no obstante, debe siempre comentarse con el médico y la enfermera de la Unidad. Existe gran cantidad de información al respecto disponible, especialmente en la Guía ECCO sobre Embarazo y Lactancia.

Dr. Fernando Gomollón. Jefe de sección de la Unidad de EII- Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza)

 

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embarazo, infliximab

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