La historia de Ana, relato

CrohnInCol es el certamen de relatos de ACCU España. En la convocatoria del 2019 el texto "La historia de Ana" se llevó el tercer premio. Su autora es Jone Argoita Alkorta.

LA HISTORIA DE ANA

Esta es la historia de Ana, aunque podía ser la tuya, la mía, la nuestra... ¿me acompañas a conocerla? 

1.- En el trabajo……

“…. Hoy puede ser un gran día...” Sonaba en la radio mientras Ana se duchaba. Dos lágrimas corrían por su cara mezclándose con el agua. ¿La razón? Su enésima entrevista de trabajo. Desde que le diagnosticaron “la enfermedad” no conseguía encontrar nada estable.

  • ¿Será una señal? – pensó.
  • Qué tontería, siempre estoy buscando señales aquí y allí. Si no toco las rayas de las baldosas al andar pasará esto, si cada vez que miro al reloj veo un número capicúa me saldrá bien lo otro…. Creo que estoy perdiendo el norte. –

Camino a la entrevista repetía mentalmente lo que tantas veces había ensayado sobre “la enfermedad”.

  • Tengo que evitar decir “soy enferma de crohn”, yo no soy “enferma” …. Simplemente me presento y si se da el caso, tengo que decir que “tengo Crohn”…-

Cuando empezó la entrevista Ana no se concentraba en lo que le decían, ella seguía interiorizando esa letanía, hasta que oyó una voz:

  • ¿algo que añadir por su parte? –
  • Eh... sí… soy enferma de Crohn.-

¡Ya estaba! Ya había vuelto a meter la pata, ya había dicho la palabra prohibida “enferma”!

El entrevistador seguía y seguía hablando pero Ana ya no le atendía, sólo se centraba en su fracaso, en lo que vendría después. Hasta que empezó a entender frases sueltas:

  • … conozco la enfermedad… es duro trabajar en esas condiciones… exige un sobreesfuerzo por vuestra parte… haremos lo posible para que te sientas cómoda…-
  • ¡No podía ser! ¿Alguien le estaba diciendo que le entendía? ¿Le iban a contratar? –

Después de todo, quizás la canción de la mañana tenía razón… ¡Hoy iba a ser un gran día!

2.- En pareja……

   Coincidió su estabilidad en el trabajo con la relación que iba a ser definitiva en su vida. Hasta entonces había tenido parejas esporádicas que no cuajaban por falta de compatibilidad o de entendimiento. Y como siempre, su enfermedad estaba en medio. 

Todavía se acuerda de aquel chico que a primera vista parecía que lo tenía todo y en el fondo resultó ser un chasco. Aunque en un principio parecía entender su enfermedad, empezó a mostrarse recelosos y desconfiado cada vez que Ana tenía que ir corriendo al baño. Ella no entendía su reacción cada vez que sucedía esto, hasta que él se declaró: creía que le engañaba y con la excusa de ir al baño leía los mensajes que le mandaba “el otro”!

- ¡Ay dios mío! Siempre he oído hablar de la relación amor-odio entre el paciente y la enfermedad, pero de ahí a tener un romance con el Crohn...- pensó Ana. 

3.- Con los niños…

Después llegaron los niños... A cada sitio que iba Ana siempre tenía en mente los baños con los que podía contar. Cuando iba a la compra iba a grandes superficies en los que había baño, si iba al cine, intentaba coger los asientos de atrás para poder salir en caso de necesidad. Cuando iba a pasear seguía siempre el mismo itinerario, “el de los baños”, como decía ella: ambulatorio, un baño público a mitad de camino, el bar de ese señor tan simpático que no pone pegas por no consumir, la biblioteca… así estaba cubierta en casos de necesidad. 

Mientras los niños eran pequeños el tema también estaba controlado. Siempre iba al parque junto a la universidad politécnica, que tenía un baño justo a la entrada, donde en caso de apuro, siempre podía pasar por una alumna “tardía”…

Pero lo que no imaginaba era que según los niños se hacían mayores se iba a tener que enfrentar con mayores dificultades…

Llegaron los partidos de fútbol, los entrenamientos, los campeonatos y ¡las finales! Allí se encontraba Ana animando y jaleando al equipo de su hijo. El partido iba a terminar en empate, cuando ¡pitaron un penalti a favor de su equipo! Y cómo no, mientras todos esperaban con expectación, ¡Ana necesitaba un baño ya!

Corrió hacia los vestuarios de los niños y encontró un baño. ¡Su salvación! Pero el problema llegó cuando se disponía a salir. Oía la cadencia del agua corriendo, alguien silbando y temiéndose lo peor, entreabrió la puerta y sus sospechas se vieron confirmadas... ¡El trasero de una persona! ¡Y no era de niño!... ¿sería un entrenador?

Después de esperar un rato y al ver que el susodicho seguía disfrutando plácidamente de su merecida ducha, abrió la puerta de golpe, se tapó la cara y pidiendo… perdón, perdón, perdón mil veces salió corriendo del vestuario.

En fin … ¿quién no se ha encontrado en una situación similar? 

4.- Con las amigas….

Lo que para cualquiera puede ser ilusionante, Ana lo vivía con angustia. ¡Viaje de amigas para celebrar su 40 cumpleaños!

El grupo de siete amigas llevaba tiempo ahorrando para ir a Egipto.

  • ¿Egipto? Pensó Ana horrorizada. -¿Cómo voy a sobrevivir a la experiencia? –

Hizo un repaso mental de lo que necesitaría:

  • Copia del historial completo, por si le tenían que atender en algún centro hospitalario.
  • Fármaco para las diarreas, que había oído que todo el mundo “caía”, con más razón ella.
  • Suero fisiológico para no deshidratarse.
  • Toallitas húmedas.
  • Ambientador de bolsillo…

Bueno, quizás si se organizaba bien podría salvar la situación.

Llegado el momento Ana tenía todo organizado para el gran viaje. Facturadas las maletas, mientras sus amigas llevaban como equipaje de cabina el ordenador, ella llevaba “su arsenal” en la maleta de viaje.

  • ¿Cómo no lo has facturado?- Le preguntaban sus amigas.
  • Deja, deja, que como se extravíe la maleta y llegue a otro destino, ¡la cago!

Sus amigas se reían, al mismo tiempo que admiraban el sentido del humor y decisión de Ana.

Pasaban los días en Egipto y Ana llevaba el tema bastante controlado. En el crucero por el Nilo, sus amigas, una a una fueron sucumbiendo a la diarrea. Por supuesto, ninguna iba tan preparada como Ana. Era ella la que “recetaba” el fármaco, la que suministraba toallitas húmedas, la que preparaba el suero salino para que nadie se deshidratara.

Sólo entonces pudieron entender las amigas de Ana el día a día de ésta, lo que supone vivir con esta enfermedad y todavía tener la decisión de hacer un viaje así.

Como anécdota de fin de viaje, cuando se encontraban en el mercado de Jan el-Jalili, ultimando las compras, a Ana le entró el apretón y al no encontrar ningún baño por los alrededores tuvo que apartarse del grupo y apañárselas en un descampado. Mientras reflexionaba sobre las consecuencias de ser mujer y encontrarse con el culo al aire en un país musulmán, vio una figurita color alabastro, que le recordó a las reliquias expuestas en el Museo del Cairo. 

- Pues mira, ¡estaría bueno que gracias a mi enfermedad sea la protagonista de un nuevo descubrimiento arqueológico!

Hasta aquí la historia de Ana. Por supuesto podríamos seguir describiendo otras tantas historias del día a día, basta recordar nuestras vivencias, dolores, apuros vergüenzas… Pero al mismo tiempo, estas pequeñas anécdotas narradas en clave de humor nos hacen conectar con la parte positiva de la enfermedad: con la valentía, coraje, decisión…

A veces, el poner por escrito, incluso contar en un entorno amigable nuestras experiencias nos hace ver y comprender el “otro lado” de la enfermedad.

Con estas vivencias, Ana ha demostrado que en los ámbitos más importantes de su vida (pareja, hijos, amigas, trabajo) ha sabido encontrar su sitio. Por supuesto que su vida no es fácil, ya que tiene que superar muchos más obstáculos que el resto de personas y que muchas veces tendrá la sensación de que la vida no es justa. Pero si somos conscientes de ese esfuerzo y de la superación de obstáculos, nos sentiremos empoderados para hacer frente a todas las dificultades que se planteen en nuestro camino.

Sirva pues este pequeño relato para animaros a hacer una reflexión sobre el día a día de vuestras vidas, destacar esas pequeñas anécdotas que han pasado desapercibidas pero que, analizándolas con un poco de detenimiento, nos van a dar fuerza suficiente para seguir adelante.

Suerte en el camino…

Tags:
Crohn, Colitis Ulcerosa, Enfermedad Inflamatoria Intestinal, Crohnincol, relato

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Relatos CrohninCol

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